Irán

En 2018 hice una nueva visita a Irán. Esta vez me quedé en Tehran y las ciudades del norte, donde estuve dando charlas en los hospitales de Ishfahan, Lahijan y Rasht.

Viajar a Irán tiene algo de viaje en el tiempo. Un tiempo detenido. Un espacio donde es posible estar en la Edad Media y poco después en el siglo XXI.

El velo obligado me agobia y se rebela. Se cae solo sin que lo pueda impedir. A mi alrededor, noto que es un accidente frecuente. En el avión de regreso a casa, vuela por los aires.

Su gente es amable, abierta. En muchos, una vida doble. Tristes en exteriores, alegres en interiores.

Llevo siempre en el corazón su generosidad, el olor del azafrán y los colores de sus templos. Llevo en mi boca el sabor de los dulces de pistacho.

Volveré. Eso espero.