The ultimate liutenant

Being chased by Columbo is like being nibbled to death by a duck

Peter Falk in his memoir, “Just one more thing”

 

Leo hoy en las necrológicas de la Vanguardia que ha fallecido Columbo, el desaliñado y simpático inspector de policía con el que literalmente crecí.

A pesar de no haber sido nunca una teleadicta- algo genealogicamente inviable- debo decir que aún hoy en día, si el zapping me hace llegar a  un episodio del hombre de la gabardina arrugada y la esposa inexistente, me quedo prendada, divertida ante sus ocurrencias.

Nunca existía la duda de quien era el culpable. Se sabía desde el primer minuto. No era el quien sino el como. El como lo hizo y el como será descubierto.

El liutenant Columbo fue siempre  el anti-divo, en su vestimenta y en su manera de actuar. Sencillo, un hombre de a pie, que trabaja duro para ganarse un sueldo y que tiene el orgullo de la profesión. A pesar de ser una serie de detectives, donde se investigaba un asesinato, no fue nunca una serie violenta. Su máxima agresión fue la aproximación pelmaz para con los culpables, que  terminaban por sucumbir  antes que seguir respondiendo sus insistentes preguntas.

Hey, Columbo, just one more thing…


La memoria de Colombo
PETER FALK (1927-2011), Actor

LLUÍS BONET MOJICA

Triste injusticia de un destino inclemente, quien personificara al astuto y siempre bien informado teniente Colombo en setenta episodios de la famosa serie televisiva, padecía alzheimer, como en el año 2008 había revelado su hija adoptiva Catherine. El actor neoyorquino Peter Falk, de ascendencia familiar ruso-polaca, falleció la madrugada del viernes a los 83 años en Beverly Hills (California), según informó su familia a una emisora de radio local.
Aunque fue en la televisión donde obtuvo la celebridad, Falk había sido candidato en dos ocasiones al Oscar como actor de reparto. En 1960 por su actuación en El sindicato del crimen y al año siguiente por Un gángster para un milagro, la comedia dirigida por Frank Capra.
Pero se le recordaba especialmente por su composición del detective con un ojo de cristal y luciendo siempre – eran otros tiempos-un pequeño puro que reclamaba en múltiples ocasiones la llama del mechero, así como una sempiterna gabardina, al parecer fabricada en España por una importante cadena comercial.
Hijo de padre judío y madre polaca, Peter Falk nació el 16 de septiembre de 1927 en Nueva York, donde su familia regentaba un almacén de ropa infantil. Fue un buen estudiante, pero el actor había declarado en diversas ocasiones que siendo adolescente sacaba excelentes notas en clase, aunque “al mismo tiempo se me podía ver haciendo gamberradas con una pandilla de amigotes, hasta que un día un teniente de la policía me echó un buen sermón”.
Y acto seguido puntualizaba: “Fue en estos años de adolescente cuando me gané esta cicatriz que tengo sobre la ceja del ojo derecho. Pero mi ojo izquierdo no lo perdí en ninguna de mis gamberradas, sino consecuencia de un tumor cuando sólo tenía tres años”. Fue entonces cuando le implantaron un ojo de cristal que, en principio, podía perjudicar sus aspiraciones de convertirse en actor. No fue así, como tampoco había representado ningún impedimento para que durante la II Guerra Mundial ingresara en calidad de cocinero en la Marina.
Después de trabajar en la administración pública, estudió arte dramático y en 1957 empezó a participar en giras teatrales con compañías independientes. Tras intervenir en episodios de algunas series televisivas, al año siguiente realiza su debut cinematográfico a las órdenes de Nicholas Ray en Muerte en los pantanos.
En la temporada 1961-62 fue galardonado con un premio Emmy por su labor en un episodio de la serie Dick Powell Show, al tiempo que recibía sendas nominaciones al Oscar, como actor de reparto, por El sindicato del crimen y Un gángster para un milagro. Actúa en episodios de Alfred Hitchcock presenta o Doctor Kildare, pero su ascenso a la celebridad llega cuando encarna el personaje del teniente Colombo (Columbo, en la versión original). Siempre procuró regresar esporádicamente a los escenarios, obteniendo en 1972 un premio Tony por su interpretación en la comedia de Neil Simon El prisionero de la Segunda Avenida.
Peter Falk tenía muy claro el formato que aseguraba el éxito de la serie: “La historia ideal es aquella en la que se comete un crimen perfecto. Bueno, casi perfecto. Pero la pista debe ser mínima. Cuando el crimen es muy difícil de resolver la historia es más entretenida, el espectáculo mejora y Colombo gana más prestigio. Nosotros mostramos el crimen con todo detalle al principio de la historia. Porque el auténtico suspense surge de esta pregunta: ¿cómo va a resolver Colombo el caso?”.
Falk fue asimismo uno de los actores predilectos de John Cassavetes, también actor yque, hasta su prematura muerte ARCHIVO en 1989, era uno de los más destacados directores del cine norteamericano independiente. A sus órdenes actuó en películas como Husbands (1970) o Una mujer bajo influencia (1974), y también bajo la dirección del cineasta alemán Wim Wenders en El cielo sobre Berlín.
Hija adoptiva de Peter Falk, y detective en la vida real, Catherine sostuvo un largo y penoso litigio contra la segunda esposa del actor, Shera Danese, quien finalmente obtuvo la tutela legal de su marido. En aquella audiencia un médico confirmó que Falk padecía demencia avanzada, no reconocía a los suyos ni tampoco su pasado como intérprete de tantas películas y series televisivas. Un triste contraste con la sagacidad de su personaje del desaliñado teniente Colombo.

 

The rumpled and raspy and beloved Lt. Columbo
By Jonathan Storm

Inquirer Television Critic
Peter Falk, 83, who created one of TV’s greatest detectives, died Thursday at his home in Beverly Hills. He had suffered from Alzheimer’s disease for several years. A family representative said he died in his sleep.Mr. Falk won four Emmys for the title role in Columbo, which was one of three rotating NBC Sunday mystery movies from 1971 to ’77. Eleven years after it ended, he reprised the role with new films for ABC.
They may never have heard Lt. Columbo’s first name, but fans around the world thought of him as a friend. In his rumpled raincoat and baggy brown suit, he spoke in a voice that no cough-drop manufacturer would ever sponsor, inspiring the contempt of all the villains he encountered.
Every rich and snotty one of them thought the squinting and shambling Columbo was a boob, and spent almost all of each episode putting him down – until he snapped on the cuffs just in time for the closing credits.
Mr. Falk appeared in nearly 50 feature films and worked on the stage. But for millions of viewers, he will always be Columbo, driving a wheezing 1959 Peugeot, lighting a cheap cigar, and interrupting his exit from a mansion to rattle a suspect with, “Oh, just one more thing.”

Peter Michael Falk was born Sept. 16, 1927, in New York City and grew up in upstate Ossining, where his parents owned a clothing and dry-goods store.
He lost his right eye at 3 in an operation to remove a tumor. Paradoxically, his glass eye became an asset in his acting, lending a tinge of warm goofiness to his positive portrayals and a hint of oddball menace to his bad guys.
Mr. Falk moved to New York City in 1955 to try acting, and in 1955-56 he appeared as Rocky the bartender in an Off-Broadway production of Eugene O’Neill’s The Iceman Cometh.
Mr. Falk married Alyce Mayo, a designer, in 1960. They adopted two daughters, Jacqueline and Catherine.
Before Mr. Falk won his first of five Emmys, for playing a Greek truck driver who picked up a pregnant hitchhiker in a teleplay, “The Price of Tomatoes,” on The Dick Powell Show during the 1961-62 season, he received consecutive supporting-actor Oscar nominations for bad-boy roles: as real-life mobster Abe “Kid Twist” Reles in Murder, Inc. (1960) and as Joy Boy, a gangster’s bodyguard, in Pocketful of Miracles (1961), based on a Damon Runyon story. In 1971 he performed in Neil Simon’s The Prisoner of Second Avenue.
Three of Mr. Falk’s most notable movie roles came in Husbands (1970), A Woman Under the Influence (1974), and Mikey and Nicky (1976), directed by his friend John Cassavetes. He played the narrator and grandfather in The Princess Bride (1987) and listed as his favorite role the part of Vincent J. Ricardo in The In-Laws (1979), opposite Alan Arkin.
Producers Richard Levinson and William Link first considered Bing Crosby and Lee J. Cobb for Columbo, but both demurred. Then came Mr. Falk.
He brought his own clothes to the role, including the tatterdemalion raincoat, which he bought during a Manhattan rainstorm four years before Columbo premiered on Sept. 15, 1971.
According to Levinson and Link, he wore the same suit and shoes for every episode during Columbo’s seven seasons on NBC.
Mr. Falk brought insight as well as haberdashery to the role. Describing Columbo, he said:
“He’s a man secure enough in himself not to care about the label on his suit. You love him because he isn’t pretentious and is good at his job. By nature insatiably curious, he’s both very shrewd and genuinely naive.”
Mr. Falk was divorced from his first wife in 1976. The following year, he married Shera Danese, an actress and model. They met while he was filming Mikey and Nicky in Philadelphia, her hometown.
Mr. Falk is survived by his wife and two daughters from his first marriage.